En busca del liderazgo para su empresa. ¿qué profesionales necesita?

En los últimos tiempos, las empresas en general y las Pymes en particular, se hacen más conscientes que nunca de la necesidad de emprender transformaciones que permitan ser más eficaces e incrementar al mismo tiempo su aportación de valor a la sociedad. Con este doble objetivo, es lógico que la palabra liderazgo sea una de las más repetidas en el ámbito de los negocios y, por tanto, en el del head hunting.

 

Pero, ¿qué aspectos definen el liderazgo?, ¿cuáles son las características que definen a un buen líder?

 

 

Los modelos clásicos de organización empresarial mostraban un liderazgo vinculado exclusivamente a la posición que cada quién ocupaba en una cadena de mando y, por tanto, a una escala de jerarquías. Tras décadas de evolución, el concepto se ha adaptado a las nuevas realidades del mercado y la atención se ha trasladado al desarrollo de unas habilidades concretas que se consideran cada vez más necesarias. No existe un único perfil de líder, pero lo cierto es que en las personas dotadas con liderazgo representan claros ejemplos de la mayoría de las capacidades y skills detalladas a continuación: 

  • Capacidad para crear y gestionar equipos. Un líder es capaz de configurar equipos en los que cada miembro aporta conocimientos y habilidades que enriquecen el proyecto. Fomenta la participación, el sentido de la responsabilidad y una buena comunicación dentro del equipo. Es motivador y, consciente de los objetivos personales de cada miembro, es quién de integrarlos de forma cohesionada en el proyecto común.
  • Capacidad inspiradora. Fomenta la transparencia, valora las aportaciones que se hacen al equipo y considera el error como parte de un sistema de aprendizaje continuo. De este modo, evita la frustración y prepara a su equipo para el trabajo en diferentes situaciones, incluso en condiciones adversas.
  • Flexibilidad, entendida como la capacidad para adaptarse a entornos cambiantes y actuar de forma proactiva. El líder es capaz de usar la información a su alcance para predecir ciertas alteraciones del mercado, minimizar riesgos y generar nuevas oportunidades para su proyecto.
  • Dirección por objetivos. La dirección por objetivos supone ser hábil en el establecimiento de objetivos viables, en la definición de indicadores de seguimiento adecuados y emprender acciones para alcanzarlos con eficiencia. Está vinculada con la capacidad de simplificación de casuísticas, siendo capaz de dirigir los esfuerzos de forma acorde a la importancia de cada variable y a su incidencia en el resultado final.
  • Habilidades tecnológicas y digitales. La transformación digital de las empresas es uno de los factores determinantes de su crecimiento en el mercado. El líder no sólo ha de estar habituado al uso de nuevos equipamientos o tecnologías, sino que ha de ser capaz de entender estos procesos de transformación, delimitar su importancia real y llevar a cabo una estrategia digital en la que las personas ocupen un papel relevante.
  • Capacidad de comunicación. En cualquier puesto de trabajo es importante disponer de facilidad para las relaciones interpersonales, siendo capaces de transmitir y comprender correctamente los mensajes. En el caso de un directivo o responsable de equipos, ésta es una condición imprescindible cuya carencia pondrá en serio peligro la marcha de los proyectos emprendidos.
  • Mentalidad y visión estratégica. Un buen líder tiene siempre en cuenta los elementos que componen su estrategia. Los analiza de forma independiente, pero también integrados, siendo capaz de gestionarlos de acuerdo a los objetivos definidos a corto y largo plazo.  Esta gestión de la temporalidad exige además que disponga de cierta habilidad para equilibrar correctamente la innovación y el sentido de prudencia.

 

¿Disponen las Pymes españolas del adecuado liderazgo?

 

No es nada sencillo para empresas de menor tamaño acceder a perfiles directivos que reúnan los conocimientos y experiencia propios de un puesto en concreto y que, además, hayan desarrollado toda la batería de habilidades mencionadas.

 

En primer lugar, es importante reconocer que no existe un líder perfecto. Cada una de las facetas de liderazgo expuestas se presentará en mayor o menor medida en cada profesional. La empresa ha de discernir en sus acciones de reclutamiento cuáles son las habilidades básicas necesarias para cada puesto, cuáles las deseables y cuáles serán valoradas positivamente aunque no requeridas. En este sentido, hay que tener en cuenta que el liderazgo tiene un componente estrechamente vinculado con la cultura empresarial y, por tanto, no siempre es extrapolable a otra compañía. De este modo, el modelo de liderazgo que funciona en unos casos no produce los mismos resultados en una organización diferente. Por esta razón, cada empresa ha de realizar un análisis propio y adecuado a sus circunstancias específicas.

 

Otro de los aspectos que determina la dificultad  para captar y retener el talento directivo está directamente vinculado con los costes que conlleva. Las pequeñas y medianas empresas no siempre pueden asumir un incremento derivado de la creación de un nuevo cargo o de la incorporación de profesionales con mayores dotes de liderazgo. Más, si cabe, cuando se trata de cubrir necesidades coyunturales, de asumir proyectos con altos niveles de exigencia o condicionados a cortos plazos de ejecución.

 

¿El mercado dispone de mecanismos que permitan salvar estas dificultades?

 

Con el objetivo de ofrecer soluciones adecuadas a estas circunstancias, en Servitalent hemos desarrollado servicios de Alquiler de Directivos.  Con esta fórmula, bajo el concepto genérico de management as a service,  dotamos a las pequeñas y medianas empresas de profesionales con alta cualificación que les permitan abordar misiones concretas y delimitadas en el tiempo con una dirección temporal para su ejecución (interim management) o profesionalizar una dirección funcional (comercial, recursos humanos, financiera, etc.) mediante la contratación de los servicios de un profesional a tiempo parcial. De este modo, las compañías disponen del talento necesario de un modo más flexible, sin incurrir en el aumento de los costes estructurales y en el momento justo en el que las circunstancias lo requieren.

 

Ambas, son opciones que permiten a las empresas gestionar más adecuadamente sus recursos, accediendo además a líderes capaces de emprender los retos y proyectos que el mercado plantea.